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José Manuel Guerrero Padilla

Contra Escila y Caribdis - Twoning

José Manuel Guerrero Padilla

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"TWOning  VII : Amor, Matrimonio y el Eterno Presente"

TWOning VII : Amor, Matrimonio y el Eterno Presente

¿Dónde yace el secreto de un matrimonio feliz? TWOning es el título que elegí para exponer mis ideas respecto de lo que en estos tiempos sucede con las relaciones de pareja, y en especial con los matrimonios. Vuelvo a mencionarlo, a pesar de ser divorciado, creo en el matrimonio como un vínculo especial y sagrado (para quien así decida integrarlo a su vida). Siempre agradeceré todo el conocimiento y experiencias vividas. Creo firmemente que este tiempo de crisis es también una oportunidad para derribar las viejas estructuras de pensamiento que ya no nos sirven más, y dar un paso adelante afinando nuestros valores y viviendo cada vez con un mayor grado de congruencia.

Pero la búsqueda de la felicidad en el matrimonio comienza con la búsqueda de la felicidad del ser individual, en su tarea por conocerse y ser uno mismo desde su llegada a este plano. Sin embargo la inercia social y cultural es capaz de arrastrarnos con tanta fuerza que lejos de permitirnos avanzar en el autoconocimiento, nos impele a moldearnos y adaptarnos a un sinnúmero de actitudes huecas de vida, en nuestro deseo de regatear un poco de aceptación, aprobación y cariño de los demás.

Desde pequeños, y sin ser plenamente conscientes de ello, vamos percibiendo un mundo enormemente programado para la supervivencia y muy escasamente para la felicidad. Cuando adultos, llegamos a tener esos momentos de lucidez donde somos conscientes de cuán llenos de artificios y cargas innecesarias estamos, y que se han ido incrustando en nuestro ser desde la infancia. Entonces hay quienes emprenden una lucha por recobrarse, e irán avanzando en la tarea de despojarse de lo inútil y pernicioso, desde las capas más externas a las mas internas, hasta llegar a lo profundo del corazón. El ser humano podrá resolver muchos problemas, conflictos, retos incluso, pero conciliar su parte masculina con la femenina (lo que conlleva encontrar la felicidad en la relación de pareja) es una de las pruebas más complejas que alguien pueda enfrentar.

Y es de ahí precisamente, desde lo más profundo del corazón, que un recién llegado (quien por cierto lo tiene a flor de piel) ansía y necesita recibir, de papá y mamá, la maravillosa y poderosa energía del amor de la manera más plena posible. Y cuando se es afortunado… y cuando se es mucho, llega con tal intensidad como lo haría la lluvia abundante y la luz plena del sol a una semilla en tierra fértil. A un corazón bien alimentado le es entregada la gran oportunidad de mirar la vida desde una perspectiva mucho más brillante.

He escuchado esas frases de mi generación que comparan la educación de hoy día con la de décadas anteriores. Es una desdeñosa crítica a la manera de educar de estos tiempos, donde se tiene sumo cuidado de no lastimar a los hijos, justificando con envalentonado alarde la mano dura de tiempos atrás que, según dicen, nos criaron en rectitud y nos hicieron crecer sin complejos ni problemas. Sin discutir en absoluto la falta de firmeza que es evidente en la educación de hoy, si encuentro exagerado el pensar que, métodos que sirvieron a una época y que sin embargo ahora son arcaicos, nos hicieron crecer sin complejos ni problemas. Si así fuera, el mundo en el que hoy vivimos, y que por cierto tenemos en nuestras manos, sería un mundo en buen grado libre de complejos y problemas, precisamente.

No tengo queja alguna de la educación que recibí, y muy por el contrario agradezco a Dios el haber sido tan favorecido con los padres que me permitieron la llegada a esta vida. No obstante es un error negar que todo tiene que continuar evolucionando, incluso la educación que los padres ofrecemos a los hijos, y así mismo con las nuevas generaciones de padres de familia. El amor deberá perfeccionarse con el paso de las vidas. ¿Acaso no hay mucho por pulir? Es de festejar que los castigos, los regaños excesivos y las nalgadas vayan extinguiéndose dentro de las maneras de formar a los hijos, así como también es de lamentar los excesos de consentimiento y sumisión a los caprichos de quienes intentamos formar; el amor verdadero estará siempre libre de estos excesos.

Además, el amor equilibrado y pródigamente demostrado a los hijos se convierte en la muestra fiel de la alegría que su llegada y presencia representa para nosotros en nuestra vida. En suma, con ello les decimos cuán importantes y valiosos son ellos, no solo para nosotros sino también como seres humanos en este plan de vida. Sin embargo no hay otra medida para ellos (el amor sentido y canalizado) que la misma que tenemos para con nosotros mismos. La capacidad de amar es el verdadero signo de la consciencia presente y despierta.  

Hablando entonces de la capacidad de amar y por consiguiente de ser feliz, ¿dónde reside el secreto? Y en cuanto a las relaciones de pareja, y en cuanto a lograr la mayor felicidad en el matrimonio, ¿dónde está la clave?, ¿es al adquirir el compromiso y saber hacerlo?, ¿y qué hay de saber reconocer a tu compañero/a de viaje?, ¿está en el noviazgo, entonces, incluso antes, en la amistad?, ¿pero como saber reconocer a un compañero/a de viaje?, ¿es entonces en la formación que recibe cada uno en casa y en su medio?, ¿y no influirá en ello, acaso, el grado de felicidad que cada uno de ellos vive y percibe en casa y en su medio?, ¿no influirá de manera significativa el amor que sus propios padres se prodigan como pareja y hacia él/ella mismo/a?, ¿acaso no influirá también todo el amor y las esperanzas de sus padres pusieron en su nacimiento y que él/ella percibió desde dentro del vientre materno?, ¿o no es acaso aún antes, desde la calidad del lazo que unió a sus propios padres?... y es entonces que principios y finales se tocan, se unen y se vuelve un todo continuo… como el alfa que se confunde con el omega… el infinito mismo…

El secreto está en nuestra luz, que es extensión de la luz de Dios; esa que es capaz de teñir al infinito con nuestra esencia, que es capaz de impulsar la frecuencia de la inagotable fuerza de la creación. Entonces, en el continuo eterno, el pasado y el futuro dependen del instante presente, el cual se convierte en el todo; en la oportunidad de buscar la felicidad, de amar y de ser… de resolver las carencias del pasado y modificar así el impulso de nuestra línea de vida que apunta hacia el futuro. Es la oportunidad siempre presente para buscar la felicidad,  y a la vez con ello dar testimonio de esperanza a esos seres a los que uno tanto ama.

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