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José Manuel Guerrero Padilla

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METAEconomia V: Locuras Económicas, Fisiología, Futbol y una carrera por la evolución

"METAEconomia V: Locuras Económicas,  Fisiología, Futbol y una carrera por la evolución"

La premisa predominante bajo la cual está basada la vida en el mundo, y con ella la economía, esa de sacar el mayor provecho o ventaja del poder propio, de competir ferozmente contra los demás por los recursos económicos, comienza a  hacer sentir, con mucha fuerza, los estragos que puede causar. Sigue ejerciendo su poder para succionar la mayor cantidad de ganancias a través del rendimiento y del interés. Si hiciéramos un símil de la sociedad económicamente organizada, con un cuerpo humano, tendríamos que visualizar a éste con unas deformidades bárbaras. Por ejemplo, si el cerebro representara a todos aquellos que, por lo que poseen y por las posiciones que ostentan, ejercen las mayores cuotas de poder, éste se compondría de pocas neuronas brutalmente gigantes y obesas; el tamaño de la cabeza sería descomunal. Si los huesos y los músculos, que realizan el movimiento y el trabajo ordenado desde el cerebro, fueran una alegoría de la fuerza trabajadora, estos serían, en su gran mayoría, raquíticos, compuestos por millones de nano-células famélicas, cansadas y estresadas. La sangre, ese medio de intercambio de (entre otras cosas)  nutrientes y energía, llevaría muchísimo al cerebro y muy poco al resto del cuerpo; cada instante, el costo energético de una célula muscular (por ejemplo), sería mayor al beneficio que recibe por él; caso contrario, y totalmente desproporcionado, al de una neurona. Imaginando ese engendro de ser, ¿qué descomunal cabeza se podría sostener sobre un esquelético cuerpo, al paso del tiempo? Tarde o temprano ese ser terminará por sucumbir; y como presagio de ello, le comienzan a suceder, hoy día, a ese cuerpo deformado, cosas demasiado extrañas pero muy reveladoras: el cerebro ya no sabe qué hacer con tanta sangre en su poder…

No hace mucho que me topé con la noticia de que el Banco de Suiza redujo su tasa de interés; ahora ¡¡¡cobra por pedir prestado!!! No solo es Suiza, el país cuyo banco central ha bajado la tasa de interés a un nivel negativo. Me entero que también lo hicieron el banco central europeo, el de Japón y el de Suecia. Busqué información y veo como, a raíz de la crisis financiera del 2008, se reflejan subidones importantes en la cantidad de billetes y monedas emitidos en Suiza (así como en las demás formas de dinero). En el 2011  el circulante en este país vuelve a despegar como cohete al cielo haciendo pequeñas escalas. Tal vez mientras deciden qué hacer con tanto, lo cual se torna irónicamente en un problema (por el cual hay que cobrar), la tasa negativa ayuda en algo a no desatar una gran inflación y devaluación. Los beneficios de que te paguen por pedir prestado son un privilegio del banco central y los demás bancos; el resto de la economía, hasta donde sé, solo se beneficia de tasas bajas; la situación es ya de locura, en ese sentido, pero no llega a más… al menos por el momento.

Buscando más información me topo con casos como los de Argentina o Brasil, que sus bancos centrales mantienen tasas de interés por arriba del diez por ciento. Claro, pero también esos países, además de tener tasas de inflación mayores a las de los países que arriba menciono, también tienen un riesgo implícito mayor. El dinero fluye hacia allá, como fluye hacia nuestro país también, buscando siempre encontrar la mayor ganancia posible de una manera muy desastrosa; explicaré el por qué en el siguiente artículo.

También el futbol puede funcionar como alegoría aquí, en una versión un poco modificada. En un torneo, los equipos apuestan los balones y los ganadores se quedan con ellos. Después de muchos encuentros el balance es tal que existen muchísimos jugadores y equipos, pero solo unos poquitos se quedaron con casi todos los balones. Para que el torneo continúe, los tienen que prestar. Pero el problema es que aún quieren más balones, y el problema es que ya solo quedan pocos que ganar. Y para ganar más balones prestando los que ya tienen, necesitan buscar a buenos equipos y jugadores (fuertes, habilidosos, competitivos e incluso un tanto, o un mucho, desalmados), quienes justamente y por lo mismo, ya tienen balones en su poder. Entonces hay que mirar hacia otro lugar… a quién necesite de un balón. Pero si muchos de los que hoy no tienen balón, y necesitan de uno, lo perdieron por falta de esas habilidades… ¿a quién demonios voltear a ver, entonces?

Un buen sujeto de credibilidad económica, es decir, alguien que pueda generar riqueza, es quien (por la misma razón, por cierto) ya tiene dinero y también quiere invertirlo y sacar provecho de la inversión.  Cada día que pasa alguien más pierde lo que tenía, y si quiere seguir en el juego, necesita endeudarse, generando más dudas (y por lo tanto mayor carga) sobre su posibilidad de producir riqueza. Aunque lo que también ha sucedido (y sería demasiado ingenuo no darse cuenta, o no aceptarlo), es que el préstamo ha servido como una herramienta muy efectiva para despojar a individuos, así como naciones enteras, de lo que poseen.

Viendo un programa en internet, me topo con un gráfico, que al pie de página menciona como fuente a Eduard Wolff, New York University / WSJ.com. Bien, pues este gráfico hace una descripción de la sociedad estadounidense, en su estatus económico, dividida en tres grupos: el 1% más rico, el 9% siguiente y el 90% restante. Es través de diez columnas que este gráfico muestra las proporciones que estos grupos detentan o acusan sobre diez indicadores económicos. El primero de ellos describe la propiedad sobre el capital de las empresas y el último la carga sobre la deuda total. En cuanto a la primera columna, el 1% más rico detenta el 63% del capital, el 9% siguiente (muy ricos también) el 31%, y el 90% restante, tan solo el 6%. De la última columna, la de la carga por deuda, el 1% más rico solo debe el 5%, el 9% siguiente, el 21% de la deuda y el 90% restante debe el 74% de la deuda total. Seguramente que estas no eran las mismas “raciones del pastel” de décadas anteriores, y que estás han agudizado su desproporción recientemente. Si este ritmo se mantiene (no solo ahí, sino en el resto del mundo), como es de esperarse, ¿a quién seguirán fluyendo los préstamos, tomando en cuenta este ritmo y bajo la lógica económica de recuperar lo prestado con ganancia?

No solo es la premisa predominante, bajo la cual funciona el mundo y la economía, la que está equivocada. Es la falta de consciencia del hombre mismo, la que no le permite ver que está empantanado en su propia ceguera. El ser humano, y la economía con él, podrían florecer más allá de lo imaginable, si tan solo pudiéramos abrir más los ojos.

Hace unas semanas participé en una carrera. Eran quince kilómetros, pero había que superar varios obstáculos. Según la numeración fuimos más de cuatro mil personas con objetivos tan distintos que solo algunos correrían con la intensión de llegar en los primeros lugares, mientras que el resto habríamos logrado bastante ya con terminarla. Esto es obvio pues no todos tenemos las mismas condiciones físicas, ni las mismas habilidades, ni los mismos objetivos en particular. Pero, ¿a dónde voy con todo esto? Bien, dentro de los obstáculos había una barda de madera, considerablemente alta, que había que superar. Por la altura, lo más adecuado para la mayoría, era ayudarte con quien ya estaba trepado en ella y/o con alguien que viniera contigo o tras de ti, ayudándote de él como escalón. El caso era que, a menos que tuvieras excelentes condiciones físicas (y aun teniéndolas, pues había quien sin necesitar ayuda, ayudaba) la mejor manera para superar el obstáculo era ayudarte de alguien y a la vez, ayudar a alguien. Si para pasar el obstáculo fuese necesario derrotar a alguien, ¿con la ayuda de quién serias capaz de superar el siguiente obstáculo?

La premisa más importante es la de la evolución constante, y no precisamente como aquella que mencionaba Darwin. Entendiendo que todos tenemos el potencial de ejercer una función positiva en la vida, de la cual dependen todos los demás, hay mucho que reflexionar. Cuando alguien da un paso adelante, genera un “espacio libre”, y ese simple hecho le abre una posibilidad a todos los demás de reacomodarse en el mismo sentido.

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