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José Manuel Guerrero Padilla

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José Manuel Guerrero Padilla

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“El Rey y los tontos y la redefinición de la existencia”

El Rey y los tontos y la redefinición de la existencia

Al ser humano parece habérsele agotado la imaginación para seguir creciendo y evolucionando.

Cada persona tiene la facultad de encauzar sus propias energías en la búsqueda de su crecimiento. Pero no todos los seres humanos nacen iguales. Hay quienes habiendo recibido más, de la misma forma se les exigirá más. Hay quienes, por lo que se les ha otorgado, se esperaría que tomaran la posición que les corresponde en la vida.

Sin embargo, lo que hoy día sucede es que quienes detentan posiciones relevantes que pudiesen hacer la diferencia en su propio crecimiento y en el de muchas personas más, han truncado su imaginación. Y es que una cosa es la inteligencia y otra es la sabiduría.

La mayoría de las estructuras sociales están en ruinas y, muy irónica y patéticamente, no son pocos los dirigentes que se jactan del resultado; parecen ostentar el enfermizo orgullo de haberlas malogrado, en su intento de obtener un beneficio personal. Se continúa glorificando este arcaico sistema que descansa en la premisa de la escasez de recursos y en la ley del más fuerte. Sigue dominando en el mundo el pensamiento de crecer a costa de los demás, justificando incluso para tal fin, cualquier medio. Pero esta ideología es tan falsa como el decir que los medios y los fines son cosas distintas. La realidad es muy diferente, como en el siguiente cuento.

Esta era una vez un hombre lleno de ambición y de astucia, pero muy vacío del corazón; lamentable combinación. En aquellas tierras el soberano había muerto sin descendencia y entre todos los habitantes había varios que deseaban el trono vacante, entre ellos aquel hombre. Era enorme su codicia y sed de poder, y su habilidad para lograr sus fines no conocía límites. Antes de arriesgar su oportunidad de grandeza, puso pronto manos a la obra para urdir un plan y convertirse en rey. Sabía que la mayor parte de los habitantes del reino eran personas sencillas y además y de poca formación; vivían la vida con un tanto de candidez y de apatía. La mejor manera para tomar el poder sería, según sus planes, usar la inocencia del pueblo y manipularla a su conveniencia; hacerles creer que nada de qué preocuparse tendrían, si a él lo hacían rey. Les prometió mejores condiciones de vida y menos cargas de trabajo en el reino. Al final la gente se tragó el cuento del hombre y lo eligieron soberano. Tan pronto se sentó en el trono, orgulloso le comentó a su nuevo ministro: “¡Mira, he logrado ser el Rey! ¡Tuve el ingenio! Fue muy fácil, los he engañado, son todos unos tontos. Tengo tanto poder ahora, tanto poder sobre ellos”, se jactaba. Su ministro le respondió: “Sí, su majestad, los ha engañado y ha logrado sentarse en el trono. Lo felicito, de todos los tontos del reino, es usted el rey”.

La historia del rey de los tontos se multiplica cada día en el mundo; llena y acapara los espacios. El político, el empresario, el líder religioso, el líder social, que usan cualquier bajeza para manipular e intentar sacar, o mantener, una ventaja. Líderes que se venden por poder, por dinero, por riquezas; a causa de un angustiante miedo, de un hondo aislamiento y vacío, de una terrible capitulación y corrupción interior. Creadores de tontos y soberanos de la estupidez. Quien urde el engaño termina, irremediablemente, siendo víctima de su propio juego.

El mundo se agota en este plano, en estas dimensiones tan físicas y tan estrechas; en este nivel de existencia donde coexisten víctimas y victimarios. Las polaridades se incrementan, los índices de pobreza y riqueza se agigantan; el poder se concentra en pocas manos mientras que muchos más se vacían de él, cayendo en la impotencia que ya comparten millones.

De estar ubicados en una enorme escalera, parecemos estar atascados en un solo escalón. Una de las mejores maneras de impulsarte y crecer son los puntos de apoyo. Uno de ellos es la base. Como líder, solo puedes aspirar a ascender, si a aquellos a quienes guías les has dado todo lo que puedes entregarles. Así podrás llevarlos a un nivel superior, y es ahí donde estará tu punto de apoyo. Habrás entregado todo lo que tienes para dar. Te habrás dado completo, te habrás volcado y vaciado, y estarás de esta forma listo para recibir más.

¿Quieres ascender como político, como empresario, como líder religioso, como maestro, como guía? Apunta alto, haz de tus fines tus medios y de tus medios tus fines, entrégate a tu gente, a tus clientes, a tus discípulos; vuélcate en ellos, entrega todo, da lo mejor de ti. Ellos, entonces, te pedirán más, te llevarán a perfeccionarte, te impulsarán más alto.

Ahora bien, hay muchos más estados del ser que solo este nivel físico tridimensional. Y con los demás estados, el incremento de satisfacción y felicidad es exponencial. Pero al ser niveles tan sutiles, se piensa que su existencia es más ilusoria que real. Una vez que el ser humano logra abrir esas “puertas” que le otorgan acceso a niveles superiores, deja de buscar acumular lo que es absurdo acumular en este nivel tridimensional. Para ello hace falta que la inteligencia esté sustentada en la sabiduría. Entonces el ser humano puede darse cuenta, puede ser consciente y trabajar de manera distinta en otras esferas del ser. El ser humano puede redefinir la existencia misma; que sean sus actos los que hablen de él/ella, que sean sus causas las que expresen su nobleza, y que sea su vida el reflejo de la grandeza de su corazón.
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